Soy Inés Madurga, psicóloga especializada en terapias contextuales
Acompaño a personas que sienten que su malestar, pensamientos, dificultades en sus relaciones o hábitos, están ocupando demasiado espacio en sus vidas. Personas que quieren recuperar su calma y dirección vital, y avanzar hacia lo que realmente les importa.
Trabajo a través de sesiones individuales, de pareja y programas grupales, espacios donde aprenderás a relacionarte de otra manera con lo que duele y a enfocarte en lo que te mueve.
Las terapias contextuales son el marco que guía mi trabajo: un enfoque probado que combina aceptación, atención plena y acción comprometida. No se trata de eliminar lo difícil, sino de aprender a sostenerlo sin que lo ocupe todo, mientras das pasos hacia aquello que hace que tu vida merezca la pena.
A través de la conversación honesta, directa y compasiva, integramos herramientas prácticas y entrenamiento en habilidades. Poco a poco, ganarás claridad, presencia y valentía para caminar con mayor confianza hacia una vida que sientas realmente tuya.
Desde que tengo memoria, mi atención se dirigía hacia dentro: emociones, pensamientos, fantasías, preguntas sin fin ¿Qué hago aquí? ¿Qué me diferencia? ¿Qué significa vivir? ¿Lo estaré haciendo bien?
Por eso estudié psicología, convencida de que ahí encontraría respuestas. Durante un tiempo tuve la ilusión de control, de “saber”, pero pronto descubrí que seguía enredada en mis propios bucles mentales, cada vez más desconectada de los demás y de mí misma. ¿Cómo es posible mirarme tanto y no conocerme?
Hicieron falta años de recibir terapia, yoga, meditación, formación y de acompañamiento a otras personas para darme cuenta de algo esencial: la vida no está en el interior, en controlar lo que te pasa; está fuera, en lo que haces. Mi búsqueda de vivir “perfecto” solo escondía miedo. Comprendí que no necesito conocer ni controlar cada emoción para construir una vida satisfactoria; basta con regalar al mundo lo más valioso que tengo dentro.
En mi caso, eso significa ser generosa y atenta con los demás, proponer espacios compartidos, defender con firmeza mi salud y mis tiempos, y otras muchas cosas. Y aunque sé que hay días difíciles, sigo eligiendo ser valiente y abierta, porque eso hace que mi vida tenga sentido.
Mi brújula soy yo
En este camino he aprendido a aceptar lo que duele, a soltar el control y a elegir, incluso en medio de la tormenta, quién quiero ser. Mi brújula ya no es el malestar: mi brújula soy yo
Quienes confían en mí valoran mi cercanía, mi claridad y el sentirse realmente acompañadas. Me emociona ver cómo, paso a paso, recuperan su espacio, se atreven a vivir con valentía y descubren que su vida es suya.
Como tú, sigo recorriendo mi propio camino, con altos y bajos. No tengo todas las respuestas, pero sí la certeza de que avanzar, paso a paso, merece la pena. Me ilusiona compartir este viaje contigo y acompañarte en el tuyo, con honestidad y presencia.